En nuestra vida cotidiana decidimos casi cada cosa que
hacemos y cada cosa que dejamos de hacer.
Somos cómplices obligados de todo lo que nos sucede porque
de una manera o de otra lo hemos elegido.
El camino para despertar y conocerse a uno mismo, es el camino
de hacerme a cargo de mí mismo.
Para recorrerlo hace falta: estar en condiciones, saberse
equipado y tomar la decisión.
No hay donde ni como prepararse para el camino. Vamos
descubriendo nuestras condiciones a medida que lo recorremos. Vamos mejorando
el equipo a medida que avanzamos. Vamos solidificando la decisión mientras más
camino dejamos atrás.
Simplemente debo empezar por mirarme a mi mismo. Porque el
autoconocimiento consiste, sobre todo, en ocuparme en mi, en trabajar sobre mí
para llegar a descubrir —más que construir— quién soy, tener claro cuáles son
mis fortalezas y cuáles mis debilidades, qué es lo que me gusta y qué es lo que
no me gusta, qué es lo que quiero y qué es lo que no.
Tomar conciencia de quién soy es, para mí, el resultado de
una mirada activamente dirigida hacia adentro para poder reconocerme, no quiero
decir que haya que mirarse todo el tiempo, pero sí mirarse en soledad y en
interacción, en el despertar de cada día y en el momento de cerrar los ojos
cada noche, en los momentos más difíciles y en los más sencillos.
Mirar lo mejor y lo peor de uno mismo. Mirarme cuando me
miro y ver cómo soy a los ojos de otros que también me miran.
Mirarme en la relación con los demás y en la manera de
relacionarme conmigo mismo.
Misteriosamente, para saber quién soy, hace falta poder
escuchar, pero no la voz de otro si no la voz que vive dentro de mi que empiezo
a escuchar cuando descubro como mirarme por dentro.
Que sea un día para voltear la mirada hacia dentro y empezar
a despertar.
✨Feliz y Bendecido día✨🙏🙌✨





No hay comentarios:
Publicar un comentario